¿Están preparados los sistemas para el auge de la movilidad eléctrica?

Actualizado: jul 13


Para 2050, se prevé que el número de habitantes del planeta alcance los 9,000 millones, casi 2,000 millones de personas más que hoy. Muchas personas de países con economías emergentes se sumarán a la clase media global. Comprarán refrigeradores, computadoras y otros aparatos que consumen energía. Y muchas de ellas comprarán automóviles, cuyo número en las calles se espera, al menos, se duplique, aunque se prevé que aumentará aún más.



Nuestras ciudades son, cada vez más, el motor de nuestra economía. Aproximadamente tres cuartas partes de la población mundial vivirá en ciudades a mediados de este siglo, lo que pondrá más presión en la obtención de recursos alimenticios, de agua y de energía, que son esenciales para nuestro bienestar y nuestra prosperidad en común. Pero este crecimiento va acompañado de muchos retos tecnológicos, económicos y medio ambientales en los que la preocupación El cambio climático está a la vanguardia de múltiples movimientos sociales, políticos y económicos. La industria de los vehículos eléctricos podría estar aprovechando ese sentimiento para promocionarse. En una encuesta de Deloitte a 1.500 personas, el 68 % de los participantes estaba muy preocupado por su huella de carbono.


Con el aumento de las ayudas gubernamentales hacia este tipo de vehículos y la confianza del cliente, la popularidad de los coches eléctricos también aumenta exponencialmente. En 2019 se vendieron más vehículos de cero emisiones que nunca (2020 ha sido un desastre para todos), y se prevé que el 12 % de los modelos nuevos vendidos en todo el mundo serán eléctricos en 2025, y la mitad en 2040. Además, los distintos gobiernos occidentales ya se están poniendo de acuerdo para que esto se pueda cumplir.





Un gran reto de planificación e infraestructura


¿Pero de dónde saldrá la energía necesaria para alimentar los coches eléctricos? No es sencillo estimar este impacto. Sin embargo, toda esta energía sin duda vendrá en su mayoría de las redes eléctricas de las ciudades y en la media que aumente el numero de vehículos eléctricos aumentara la demanda de energía eléctrica.


Es por eso que se requerirán estudios en inversiones cuantiosas en generación, transmisión y distribución de energía eléctrica para suplir el requerimiento que supone el cambio la movilidad eléctrica.





Las compañías de electricidad tanto estadales como privadas ya deben estar haciendo sus estudios para poder responder en el corto y mediano plazo, so pena de que una mala planificación las lleve a ser sobrepasadas por el cambio que ya es inevitable e inminente.


Pocos gobiernos e instituciones parecen estar preparados para afrontar estos retos. En el corto y mediano plazo será necesario aumentar en una proporción que muy probablemente puede llegar al doble de la capacidad instalada, en un horizonte de entre diez a quince años.


Es sabido que las inversiones en infraestructura de sistemas eléctricos se concentran cerca del 60% en la distribución y de este monto, el 50 a 60% corresponde a la inversión en transformadores. Es por ello que podríamos estar ante un histórico aumento de la demanda de transformadores en niveles de Transmisión, Sub transmisión y distribución.


El transformador seco encapsulado en resina dadas sus demostradas ventajas parece ser el elemento ideal que complementará este crecimiento dado sus indiscutibles ventajas como de seguridad y ambientales, correspondientes en su totalidad con la necesidad de mas puntos de recarga dentro de las ciudades.





Factores podrían frenar el auge de la movilidad eléctrica


1. Imposibilidad de los usuarios de recargar sus vehículos dentro de la ciudad. Son pocos los puntos de recarga públicos en las ciudades y la instalación en las viviendas incrementa aún más el coste de adquisición del vehículo.


2. Tiempo de recarga. Indudablemente el tiempo de recarga es mucho mayor que el de un vehículo convencional, pero también depende del punto de recarga que utilicemos. La recarga rápida tarda entre 15 y 30 minutos, la recarga semirápida entre 1,5 y 3 horas y la recarga lenta tarda entre 5 y 8 horas.


3. Elevado coste de adquisición y poca autonomía. El precio de los coches eléctricos sigue siendo elevado (incluso con las ayudas del gobierno). Además, la distancia que podemos recorrer con una sola carga es relativamente corta (entre 300 y 400 kilómetros), lo que dificulta realizar largos trayectos.


4. Los servicios de carsharing no son rentables en ciudades pequeñas. Un menor número de personas significa un mercado más pequeño. Si además sumamos que en estas ciudades la mayoría de las personas tiene coche propio, el servicio resulta inviable.





Los coches eléctricos no son tan limpios, pero el futuro les pertenece


En comparación con un vehículo de combustión, durante su vida útil, un coche eléctrico es mucho más ecológico. Sin embargo, el debate se centra en el cálculo de las emisiones de los vehículos eléctricos durante toda su vida, desde la producción hasta el reciclaje o reutilización final. En este caso, entra en juego el coste medioambiental que supone la fabricación de las baterías que, en cualquier caso, depende del mix energético del país del que proceden. Y también hay que tener en cuenta la capacidad de reciclaje o de reutilización que se tenga sobre la batería una vez que ya no es útil en un coche eléctrico.


Un coche eléctrico no contamina más durante toda su vida que uno de combustión. Pero en opinión de algunos expertos, se le pide a la industria que comunique abiertamente cómo se fabrican los coches eléctricos y también exigen unas normas comunes que todos los fabricantes puedan cumplir. Pero pese a esto, se puede afirmar rotundamente que el futuro le pertenece al coche eléctrico.





¿Son los coches eléctricos la burbuja del futuro inmediato?